el bolso de Pili



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Se muestran los artículos pertenecientes a Enero de 2007.

Resumen

02/01/2007

la puerta azul

Ayer pinté la puerta de mi casa de azul. Por fuera está intacta, pero por dentro, es azul mar, azul griego, casi turquesa, azul de playa de arenas blancas, azul de sonrisa de acero y azul de tu bañador y mi blog.

El bote lo había comprado a principios de año. Azul, mi azul. Un bote pequeño y sin pretensiones. Nunca me imaginé que una tarde de fin de año diera para una puerta entera. También había comprado un pequeño rodillo, para que la pintura quedase bien extendida y no necesitara lijar. Soy creativa pero perezosa (creo que por lo segundo soy lo primero), así que estaba todo listo para no hacer trabajo de más.

Pues eso, que en menos de una hora, la puerta de mi casa se volvió azul intenso. Y todo se llenó de olor a pintura y a plástico.

Todavía no me acostumbro al cambio, todavía me sorprende verla azul, y aún le falta una mano y colocar unos versos, los oportunos, para verlos cada mañana al salir a la calle y para que me abracen cuando vuelva cansada por la noche. Y me recuerden, me guíen, me sigan dando luz y cariño. Ahora sólo queda buscar esos versos y, después de aplicar la otra mano, dejarlos crecer.

Sin darme cuenta, empecé bien el año. Pintándome por dentro, llenándome de versos, que me despidan y me recojan cada día. Por fuera, mi casa sigue siendo la misma, pero por dentro tiene más luz y hace calorcito. Así va a ser mi año: decisivo, calmado y con luz, pero con cambios discretos y por dentro. Feliz año nuevo. Bienvenido. Espero que te quedes, como los demás, 365 días.

07/01/2007

Y mañana todo se llenará de bicicletas

Y de cosas que o huelen a plástico o huelen a nuevo. O están sin planchar, pero porque no lo necesitan.

Pero eso será mañana, porque hoy, las calles están vacías, las camas están llenas y las casas recogidas. Todas calladas, todas oscuras, menos las de mis vecinos de enfrente, donde aún crepitan las luces azules, las amarillas con las rojas, cada una a su ritmo, pero todas al compás para andar desordenadas. Y hacen ruido en una noche donde en la glorieta no pasan coches, ni furgonetas. No hay autobuses.

Mi casa suena a calentador de aire. Repetido y cansado da las vueltas a las hélices para dar calor. Y en la entrada, al lado de la puerta azul, las cosas se ordenan. Entonces, el paraguas se ha apoyado en la pared que está justo al lado de la puerta, y el paraguas, es azul. Y la lámpara, que les da el color, es un gran farol de papel, que brilla de turquesa. Y eso es lo que hay, porque todo se va quedando en punto y en su sitio. Y eso es lo que hay.

En la calle, los caramelos se pegan a el asfalto, un exceso, un empacho, el último de estos días. Un derroche necesario para contar los días al revés. Y para tener excusas cuando no tenemos sueños y besos cuando no tenemos nada más que dos almohadas vacías.

07/01/2007 12:06 Autor: elbolsodepili. Enlace permanente. Tema: de mentira de la buena No hay comentarios. Comentar.

11/01/2007

al final de la calle habia tristeza

La calle hacia una ligera curva a la derecha, por donde se ponia el sol. Eran las cinco de la tarde y los romanos se movian deprisa, en vespas que bajaban la calle o se quedaban parados enfrente del cafe y al lado de las cristaleras de las terrazas.

Yo, mientras, bajaba la calle. Una calle de cine, famosa, y con gloria antigua. Yo, bajaba la calle, con frio, sin casa, cansada. Y al final, un luminoso de Martini cerraba los ojos y traia otras vidas, màs de verano.

Una sensacion, como la del bostezo que no llega. Como la del empacho sin comida. Como la del suegno cuando se ha dormido y sigue cercando los ojos y llenando de pereza la cama. Y he seguido bajando, hasta tocar con la punta de los dedos el cartel luminoso de Martini.

Alli lo he dejado. He girado a la derecha, justo por donde iba el sol y nos hemos ido a ver el espectaculo de la Fontana de Trevi donde a un lado estaba Roma y al otro, el mundo entero: china, japon, estados unidos, espagna, alemania... Y en el centro, un indu que vende rosas y otro con muchos ojos y manos de seda para apropiarse del olvido turistico.

Despues, un helado despacio en la Plaza de Spagna y al subir las escaleras, me he sacudido esa sensacion. Ya puedo volver a casa.

11/01/2007 17:56 Autor: elbolsodepili. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

14/01/2007

intervalo

20070114052002-marlon.jpg

Y mientras tanto, que era como decir entonces, cuando lo era todo, seguían llegando los cantos de los pájaros, volvían los fríos tal como se iban y las modas pasaban dejando esa huella que nos hacía anticuadas. Esas que nos hacía ser nosotras mientras que otras nos miraban con cara de reprobación por andar trasnochadas.

Entonces, mientras tanto, los tacones seguían chapurreando, el idioma cantarino, ese torcido que siempre nos han perseguido, que siempre nos han cantado, nos han silbado al dejarnos entrar detrás de las llaves en el portal. Y  una vez más, al cerrarse la puerta ha caido ese intervalo, ese tiempo quieto, parado y silencioso. Ese que nos ha dicho que hemos vuelto a casa. Que siempre volvemos a casa.

Y volvemos delante de una maleta y detrás de un viaje. Pegada de besos y harta de copas, que nunca son suficientes para ver las estrellas volar en azul y verde, en amarillo y en hielo.

Y bueno, ¡qué se yo! siempre, detrás, vuelves a casa y te miras. Y entonces te ves: tan chica, tan menuda, tan diferente a cómo te fuiste aquella vez que no sabías que siempre, al final, siempre, se volvía a casa. Entonces, y ahora, más que entonces, sigo oliendo a casualidades, a números catorce, a besos, que me gustan, ¡ay cómo me gustan los besos! y a encinas de Segura, y a campiñas de Azuaga, a tiendas con TPI de Londres, de Roma, a bolsas de tirantes de tela, con nombre pretencioso y altanero en su solapa. Y huelo a yo, que cada día que vuelvo soy diferente, y huelo distinta, y cada vez, huelo más a mi.

Resuenan los tacones. Otra vez. Otra vez el portal repiquetea y mi cabeza canta. Y huele a flores. Y mis labios, como entonces, saben a beso. A beso dulce, largo, que no se dónde empezo pero que aún no ha terminado. Y repiquetean y vuelvo a casa. Soy una orquidea negra.

Y siempre, en este tiempo, vuelvo a casa. Bendito tiempo muerto, desde entonces y hasta que dejemos de contarnos cuentos, bendito tiempo muerto, infinito mientras dure y eterno mientras no haya remedio.

Ese que siempre hace nuevos los besos. Es más, ese que cada vez hace más nuevos y diestros esos besos.

14/01/2007 05:02 Autor: elbolsodepili. Enlace permanente. Tema: te lo juro, por el plástico más duro No hay comentarios. Comentar.

25/01/2007

He perdido el toque

O lo he dejado escapar. No se, la cosa es que no tengo ganas de escribir en el blog. No se qué decir.

Igual es el frío, que me deja los dedos paralizados. El sueño (siempre tengo sueño ahora). La repetición. Este blog, que es como estar en una casa de alquiler con decoración anticuada. No se. El no se.

La cosa es que no tengo el toque y el brío de otros momentos... Esperaremos, que esto siempre vuelve.

25/01/2007 23:07 Autor: elbolsodepili. Enlace permanente. Hay 5 comentarios.




En el bolso llevo...

El mini ipod, las multas de tráfico, una barra de labios y un cuaderno chico, para apuntar tus cuentos chinos.
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